• Helen Flix

Entrevista a Helen Flix sobre el libro "El asesino del Covid-19"

Has disfrutado de una vida muy intensa y nada aburrida, que podría plasmarse en una novela apasionante. ¿Has pensado en novelar tu autobiografía?

Una parte de mi inevitablemente está en cada una de mis novelas, pero para ser más concreta hay retazos de ella en la novela “Desde mi corazón” y también en “El chamán, encuentro en el corazón verde. Pero la verdad es que soy muy vergonzosa y contar mi vida me parecería un poco pretencioso, tal vez cuando sea muy mayor.

Eres psicóloga clínica, psicoterapeuta holística y muchas cosas más, además de escritora. ¿Nos explicas cómo llegaste a convivir con tantas tribus americanas? ¿Y tú periplo vital en India y Tibet?

Lo de convivir con tribus amerindias fue primero por el trabajo de mi papá, más tarde por la necesidad de hacer algo para cambiar un poco el mundo. Ese ideal es un legado transgeneracional, mi abuela Ana, mi padre, así como mi madre, siempre han creído en ese bello ideal por eso nunca me frenaron en mis aventuras personales.

India es responsabilidad de mi abuela Ana. Durante la Republica, participó en una conferencia que dio Nehru en Barcelona en junio de 1938, así que siempre me contaba historias de La India hasta que un día pudimos ir. De los muchos viajes que realice hubo uno que fue un cruce de caminos, en 1987 conocí al que sería el Lama que me invito a conocer la medicina tradicional tibetana. Fue un camino de más de veinte años de aprendizaje y vivencias.


¿Cuándo empezaste a escribir? ¿El primer libro que publicaste, fue una novela?

Escribo desde muy pequeña, era un refugio para mí. De hecho, cuando falleció mi padre, mi madre me entregó una cajita que guardaban con un montón de blocs, con poesías, con micro historias, relatos y cuentos. Mi hermana y sus amiguitos (nos llevamos casi diez años) se quedaban encantados escuchando mis cuentos y siempre que venían a jugar con ella, antes de irse, tenía que contarles alguno inventado por mí.

Mi primera novela publicada fue “Nuevos Amaneceres”, es epicofantástica, espiritual y esotérica con toques de psicología humanista. Se publicó en 1995. La escribí pensando en mi hijo mayor Héctor. Era y es un ávido lector.

El asesino del Covid 19, que escribiste durante el confinamiento, recupera el personaje de la psicóloga y perfiladora criminal Laura Mestre, protagonista de anteriores investigaciones en “Susana. La historia de una obsesión” y “En nombre de Dios” ¿Qué tienen en común Laura Mestre y Helen Flix? ¿Dirías que se trata de un alter ego? ¿Cómo surgió el personaje?

Tenemos muchas cosas en común Laura y yo, la forma en que reflexiona, en cómo se implica con las situaciones, en los métodos de observación, en el cuidar amorosamente de su gente, recordar hasta el más mínimo detalle de la historia del otro, de hecho como bien dices, es mi “alter ego”.

De mi paso por Palo Alto (Condado de Santa Clara en California) no solamente aprendí Psicología sistémica, Diálogo estratégico y Terapia Breve, sino que se despertó en mí la pasión por la perfilación. Y el personaje de Laura surgió de un reto de Luis, mi esposo, y Ramón, mi editor de entonces, tristemente fallecido (Abadía edit.). Ramón era un gran amante de la novela negra y de suspense y muy amigo de Manuel Vázquez Montalbán, y estaban los dos convencidos de que podía escribir algo para la editorial. Gracias al éxito de “Susana Historia de una obsesión” decidí arriesgarme más con “En Nombre de Dios”. Hicimos con un grupo de amigos y nuestros hijos varios viajes por el mundo cátaro, por la Francia Medieval, fueron unos cuatro viajes de investigación y comprobación de los datos que poseía. Me acompañó en la aventura Gaspar Coll, buen amigo y profesor de Historia del Arte de la UB.

Y esta “troupe” original dio paso al equipo de los Mossos que acompañan a Laura Mestres en sus aventuras posteriores.


¿Cómo se gestó El asesino del Covid 19?

En las primeras semanas del Estado de Alarma y confinamiento total. Me costaba dormir y sustraerme a todo lo que ocurría a mí alrededor. Y como todos temía por mi familia, madre, hermana, hijos, hija, nueras, nietos, por mi esposo…

Además de un thriller, El asesino del Covid 19 se convirtió en un pequeño diario de lo vivido esos días. Muchos de mis pacientes han reconocido hechos y conversaciones que hemos mantenido en boca de los protagonistas, aunque solo ellos han podido identificarse.

La novela nos presenta a un peligroso asesino en serie, cuyo modus operandi desorienta a los Mossos d’Esquadra encargados de la investigación. Para avanzar y tratar de salvar a una de sus víctimas, recurren a Laura Mestre. ¿Es importante la perfilación criminal para descubrir a un asesino? ¿Qué opinas de la Criminología como ciencia?

La Criminología me parece básica, además es un campo en el que no deberíamos dejar de investigar, no solo para atrapar criminales o descubrir cómo se han realizado los actos criminales, sino también para poder mejorar estrategias que permitan reinsertar y prevenir determinados actos violentos.

La perfilación debería ser una materia que todo cuerpo policial que se dedique a la investigación criminal debería aprender y tener un perfilador o perfiladora en su equipo. Igual que deberían crearse más dotaciones de ayuda a las víctimas y a los padres o familiares de los asesinos, ya que ellos mismos en algunos casos son víctimas de la sociedad y del propio agresor

La novela sitúa la acción en los momentos más duros de la pandemia, cuando el aumento de casos y muertes por COVID-19 imponía el confinamiento domiciliario y vaciaba las calles de pueblos y ciudades, obligaba a cerrar negocios y saturaba los hospitales sobrepasando las fuerzas y dedicación de los sanitarios. ¿Cómo afrontaste la difícil situación? ¿De forma similar a nuestra protagonista, Laura Mestre?

Los primeros días del confinamiento todo era muy caótico, pasamos de atender en consulta a online, algunos médicos que habían sido pacientes o que algún familiar lo había sido empezaron a demandar ayuda psicológica, todo era un tsunami.

Y mientras sostenía a los demás comencé a preguntarme como podía sostenerme a mí misma, así que igual que recomendaba las cartas del trauma a los demás, me recomendé escribir la novela. Y convertí al virus que estaba fuera de control en un asesino en serie, al que podía atrapar y controlar. Fue mi manera de sentir que recuperaba el control de mis emociones.

Personajes reales muy conocidos por su papel en la lucha contra la COVID-19, como Fernando Simón, son conocidos de Laura Mestres en El asesino del Covid-19. ¿También de Helen Flix?

Durante las Navidades del 91, en Burundi, ocurrió lo que relato, un hecho que fue entonces “vox populi” en la zona. Pero no tenemos ninguna relación personal.

Me dolía las críticas que recibía, mi concepto de él es de persona divertida, buena persona y entregado en la ayuda a los demás. Cuando lean el libro entenderán porque lo digo.

¿Te has inspirado en algún suceso real durante el confinamiento para crear al “sudes” (asesino en serie sin identificar) de El asesino del Covid-19?

Si, después de una charla con un amigo me comentó varios casos que habían quedado años atrás sin resolver por las deficientes comunicaciones entre los distintos cuerpos policiales. Y eso me dio la idea de este “sudes”.

¿Qué puedes decirnos del Internet profundo o Deep Web y del auge de las redes sociales? ¿Nos enfrentamos a nuevos peligros?

La verdad es que el Internet profundo da pie a que bandas criminales, traficantes de seres humanos, pederastas, fanáticos de todo tipo, o sea todo lo mejor de la sociedad pueda socializar y dar rienda suelta a sus fantasías, intrigas y trapicheos. A veces da miedo.

Aunque las propias redes sociales, las que usamos todos cada día, son una herramienta de violencia psicológica y de abusos, una herramienta que da espacio a favorecer violaciones, estafas a personas…. Podríamos citar un montón de problemáticas, sin dejar atrás la adicción a las tecnologías, la obsesión por los “me gusta” o “likes”, la lucha por quien está más delgada o tiene más músculos marcados. O lo aparentemente más inofensivo, colgar fotografías en ropa interior, bikini o en fiestas bebidos o en situaciones indecorosas que años más tarde nos puede costar no ser elegidos para un trabajo.

Con una buena cultura digital y de uso de las tecnologías en las escuelas y por parte de los padres podríamos eliminar los problemas evidentes y solo nos quedarían los delitos.

Y sobre los movimientos incel, que actúan en la Red y también aparecen citados en El asesino del Covid-19 ¿son misóginos? ¿qué puedes contarnos?

Es un movimiento peligroso que promueve el uso de la violencia hacia las mujeres, son hombres con un trastorno obsesivo paranoide, que están convencidos de ser permanentemente rechazados por las mujeres y menospreciados por su condición de debilidad. No se sienten ni se ven a sí mismos como machos alfa, ni atractivos, enfocan su obsesión en su sexualidad no realizada culpando y odiando a las mujeres, a las que a su vez ven como objetos que se venden al mejor postor. Por ello, deben ser castigadas.

Alimentan su odio y rencor dentro del movimiento, llegando algunos de ellos a sufrir auténticos delirios paranoides pudiendo ser realmente muy peligrosos y agresivos.

¿Tendrá continuación El asesino del Covid-19? ¿Volveremos a encontrar a Laura Mestre en nuevas aventuras?

Sí, de hecho, ya está en la imprenta su siguiente caso.

El asesino del Covid-19 puede considerarse también una novela coral, con muchos personajes ¿tienes predilección por alguno de ellos? ¿Te has inspirado en personas reales?

La familia de Laura es mi propia familia años atrás, así como Pedro Tarrés y Miriam Solana son mis mejores amigos, algunos de los psicólogos de mi equipo. Además de ser fan de “Mentes Criminales” así que tenemos un personaje en el equipo dedicado a la serie.


¿Podrías citar cinco novelas favoritas de tus años de adolescente? Y, actualmente, ¿qué cinco novelas y autores nos recomendarías?

De mi adolescencia podría citarte autores, Agatha Christie, Sir Arthur Conan Doyle. En especial recuerdo a Stephen King y su “Los ojos del Dragón”, pero ya entonces era muy ecléctica pues me dejo un buen recuerdo “Un hombre” de Oriana Fallaci o “La ciudad de la alegría” de Dominique Lapierre.

Más actuales: “La Biblia de Barro” de Julia Navarro, “El alienista” de Caleb Carr, “El psicoanalista”, de John Katzenbach y, como no, algún autor independiente que considero que vale la pena promocionar: “El hijo del Padre” de Víctor del Árbol y “La luna siempre sangra por su lado oscuro” de Ángel López del Castillo.

El sector de la cultura está muy preocupado por el alarmante descenso del número de lectores, especialmente jóvenes, en comparación con el auge de Internet y redes sociales. ¿Cómo podríamos “incentivar” a niños y adolescentes para despertar afición por la lectura y combatir la “adicción” por las nuevas tecnologías?

Para empezar los padres deberían dar ejemplo leyendo libros, leyendo cuentos juntos. De más mayorcitos las escuelas deberían dejarles leer lo que escojan ellos libremente, sin imponer títulos, que leer sea al final una diversión. También estaría bien promover en la escuela clubs de lectura, a los que asistan abuelos, padres y hermanos. Hacer cortos y películas que les hagan sentir pasión por la lectura porque en ese “hacer sentir” es donde nos convertimos en lectores. Un poco lo que intentan algunas bibliotecas con actividades para niños, con los cuentacuentos.

Además, insisto en que los padres deberían combatir la tentación de entretenerles en los lugares públicos con sus móviles, en vez de llevar algún cuento para distraerles. Los móviles no son buenos para la cognición en la primera etapa de desarrollo.

Algunos consejos para empezar a escribir…

Leer mucho, después pensar que le falta y le sobra según tu criterio al libro que más te gusta, hacer un esbozo del libro con tus modificaciones. Para hacer este ejercicio yo escogí la novela “Agosto” de Tracy Letts.

Y escribir cada día un rato, un micro relato, un cuento, un borrador de novela que a ti te gustaría leer.

Una vez tengas claro que es lo que deseas escribir es importante: ser disciplinado, escribir cada día, crear un guion, descripción de los personajes, de sus características físicas y comportamentales, en qué ambiente estarán inmersos, documentarse bien de los temas que vayamos a narrar.

Por último, pediremos a Helen Flix un esbozo de sus próximos proyectos para compartir con nuestros lectores.

Pues en breve saldrá el nuevo thrillerLa Molina, caso cerrado”, con un nuevo caso para Laura Mestres, que espero que os guste, y estoy inmersa en la escritura del segundo tomo de la saga “Vientos del Pasado, Vientos del Futuro”. Además de un viaje a Toledo este verano para desentrañar más misterios ocultos entre sus muros y calles.

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